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Los celtas y el yugo germano




410 - 1066

-Caída del Imperio Romano de occidente, 476
-Batalla de Monte Badón, 495? 516?
-"Sobre las ruinas de Bretaña", San Gildas, 545
-Imperio coralingio, siglo VIII
-Invasiones vikingas
-Nennius, "Historia de los britanos", siglo IX. Aurelio, Vortigern, origen del Santo Grial
-Guillermo el Conquistador, Batalla de Hastings, 1066, invasión normanda
-Actual Gran Celtia



Música tradicional nórdica



Roma, diezmada por la corrupción e incompetencia de muchos de sus gobernantes, se había retirado de Britania en el año 410, incapaz de contener los distintos invasores que la mencionada tierra estaba sufriendo: jutos sajones y anglos, todos pueblos de origen germano. Por aquellos tiempos piratas germánicos tocaban las playas de la mayor isla del archipiélago buscando niños. Generalmente no los secuestraban, sus padres los vendían. Los varones serían esclavizados, el destino de las niñas era la prostitución. Sólo las voces de algunos clérigos se alzaban en contra de ese horror, y esto en forma excepcional.
En el año 476 cae el Imperio Romano de Occidente y da comienzo a lo que, en aquella ex provincia romana, aún hoy se conoce como “años oscuros”. 
Para entrar en conocimiento acerca del curso de aquellos años la obra consultada por la historia es “De Excidio Britanniae” también nombrado “Sobre la ruina de Britania” escrita por San Gildas en el año 545.




Fue durante este siglo VI que se produce la gran emigración celta. Para huir de los sajones abandonaban la isla con rumbo a  Bretaña (Francia) y Galicia (España).


En el año 495 britanos y anglosajones se enfrentan en la batalla de Monte Badón, lugar que se cree cercano a Bath (sudoeste de Inglaterra). 


Es evidente que los britanos de entonces no deben ser considerados sólo celtas, se debe recordar que este pueblo originario había mezclado su sangre con los romanos durante cinco siglos, de modo que cuando cae el imperio muchos de los soldados, quizá la mayoría, que constituían la tropa imperial, deciden establecerse en esas tierras en las que, seguramente, ya habían formado familia.  Las fuerzas anglosajonas eran muy superiores en número y armas, sin embargo, contrariamente a lo que indicaría la lógica, los britanos, en aquella memorable batalla, resultaron vencederos  logrando detener el avance anglosajón unos cincuenta años aproximadamente. El razonamiento que sigue a este suceso es obvio, los britanos debieron contar con un jefe que fuera un genio en estrategia militar. Dicen que ese jefe fue Arturo, San Gildas es el primero en mencionar tangencialmente su nombre. El hecho de que ex soldados imperiales lucharan codo a codo junto a los celtas, permite especular con un supuesto origen romano de Arturo, o bien que se haya tratado de alguien que siendo de origen celta hubiese recibido instrucción militar romana. 
San Patricio
El imperio había impuesto el cristianismo en todas sus tierras, pero en Britania su caída supuso un regreso al paganismo ancestral, druídico, el cual se contraponía al paganismo germano, este último mucho más violento. A pesar de los esfuerzos hechos por la Iglesia, la voz de los druidas regresó de las cuevas y los bosques donde se había escondido y hablaba cara a cara con el pueblo. Luego de varios siglos de lucha, los obispos enviados a tierras inglesas aún no habían comprendido que debían seguir el ejemplo de    San Patricio, quien en Irlanda había tenido un gran éxito evangelizador sumando las historias míticas celtas al cristianismo, objetivo que lograba insuflándoles a los relatos míticos una fuerza moralizante. Así fue que llegado el siglo X la influencia druídica continuaba viva en el alma y los sueños del pueblo.


En el siglo IX se escribe la “Historia de Britonum”, tradicionalmente atribuida al monje galés Nennius, donde Arturo es mencionado como un joven sin padre y enemigo mortal de Vortigern, rey celta  llegado al poder en el año 425 según se estima, poder que habría obtenido a través de asesinatos y traiciones y aceptando la “colaboración” sajona para mantenerlo.  

 Si pensamos que algunos autores citan a la batalla de Monte Badón en el año 516, observamos una incongruencia cronológica, lo que se acepta como posible es que haya sido Aurelius, otro gran jefe celta y tal vez tío de Arturo, el enemigo de Vortigern y, algunos años después, Arturo el comandante britano de Monte Badón. Dice Nennius:”Arturo luchó junto a los reyes britanos pero él era un Dux Bellarum” lo cual significaba Duque de las Batallas y era un apelativo romano. También menciona Nennius en su Historia que Arturo lucha en doce batallas diferentes, aunque no habla de la última, la batalla de Camlann, donde Arturo “muere” junto a su enemigo. Es este mismo historiador quien da cabida a la leyenda que aseguraba que el personaje bíblico, José de Arimatea, habría desembarcado en Inglaterra trayendo con él una escudilla que sería aquella de donde Jesús habría tomado su última cena, o se trataría del cáliz que recibió su sangre cuando fue lanceado en el costado luego de la crucifixión. Esta leyenda es uno de los orígenes del “Santo Grial” cuya búsqueda por parte de los caballeros forma parte esencial del mito artúrico.
José de Arimatea


En el año 800, Carlomagno, rey de los francos, fue coronado Emperador de Occidente por el Papa León III. Había establecido sus dominios en la mayor parte de la Europa central y occidental y aunque no reinó sobre Britania fue el rey histórico más influyente de toda la Edad Media. Recordemos que los francos constituían un pueblo de origen germánico y que Carlomagno (quien propició el estudio y difusión del latín,  de  la cultura clásica romana y del cristianismo), personificó la fusión de las culturas romana, germana y cristiana. 



Cuando el pueblo celta crea a su Arturo literario lo hace procurando, entre otras cosas, regalarse un rey que no tuviera nada que envidiarle a este par franco. 

Cuando Carlomagno muere tanto su imperio como las islas británicas son atacadas por el último pueblo germano que aún quedaba por convertir: los vikingos


Para el siglo XI, la antigua provincia romana de Britania, especialmente la actual Inglaterra, se había germanizado y ya todos los pueblos germanos eran cristianos. Después de tantos siglos los anglosajones habían olvidado su origen invasor y se consideraban dueños naturales del suelo de Bretaña. Pero los celtas, que resistían en Gales, Escocia del norte e Irlanda, no olvidaban.  


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Para el siglo XI, la antigua provincia romana de Britania, especialmente la actual Inglaterra, se había germanizado y ya todos los pueblos germanos eran cristianos. Después de tantos siglos los anglosajones habían olvidado su origen invasor y se consideraban dueños naturales del suelo de Bretaña. Pero los celtas, que resistían en Gales, Escocia del norte e Irlanda, no olvidaban. 


En el año 1066, Guillermo el Conquistador, Duque de Normandía, invade Inglaterra, vence a las tropas anglosajonas en la Batalla de Hastings y es coronado rey de Inglaterra en la abadía de Westminster. Este rey venido del norte de Francia, reimpone un sistema feudal sumamente rígido causando enorme malestar. Corría el siglo XII cuando en Inglaterra reinaban los Plantagenet, con sangre sajona y francesa en sus venas. Fue en este mismo siglo, en el año 1136, cuando Geoffrey de Monmouth, monje galés, da a conocer su “Historia Regum Britanniae” (Historia de los reyes de Bretaña) donde, basándose tanto en los escritos de San Gildas y Nennius, como en su propia imaginación y un conocimiento geográfico sumamente riguroso del terreno sobre el cual haría mover a sus personajes, da nacimiento al mito artúrico. Geoffrey quiere darle a su pueblo galés  y a todos los celtas que culturalmente aún resistían al invasor, un héroe, un motivo de orgullo, una esperanza y, llegado el caso, alguien a quien imitar.


Las antiguas tradiciones celtas se negaron a desaparecer y hoy tenemos un movimiento, que es tanto político como científico y artístico, vindicatorio de las mismas. La “Gran Celtia” del presente está compuesta por seis “países.



-Bretaña ( Breizh en bretón). Oficialmente anexionado a Francia en 1532.

En el siglo XIX se produce la primera impresión de La Biblia en bretón y algunas obras literarias entre las cuales la más destacable fue el Barzaz Breiz (La poesía de Bretaña) por Hersart Villemarqué: colección de cantos recogidos de la tradición popular y arreglados por el autor, sin embargo, fue necesario esperar hasta 1951 para que se permitiera la enseñanza del idioma en las escuelas. Se calcula que en la actualidad medio millón de personas lo hablan correctamente y otro medio millón con cierta dificultad.






-Cournalles (Kernow en córnico). Oficialmente anexionado a Inglaterra en 1337. El córnico se declara dasaparecido en el siglo XVIII pero a principios del XX se hacen esfuerzos por recuperarlo con resultados positivos. Hoy se calcula que hay 500 personas que lo hablan con fluidez más 3500 con dificultad.





-Escocia (Alba en gaélico). Oficialmente anexionado a Inglaterra en 1707. Parlamento propio desde 1999. En la actualidad el gaélico escocés se calcula hablado por 60.000 personas. En el año 2005 el Parlamento lo declara, junto al escocés común de origen germánico, idioma oficial.








-Irlanda (Eire en irlandés). Oficialmente anexionado a Inglaterra en 1175, en 1949 nace la República Irlandesa  con capital en Dublín. El gaélico irlandés es idioma oficial (se calcula hablado por el 40% de la población, algo más de 2.000.000 de personas) junto al germánico inglés. En el año 1998 fue reconocido como lengua de minoría en Irlanda del Norte, país constituyente del Reino Unido. En el año 2005 fue incluido  como idioma de trabajo en la Unión Europea.






-Mann (Mannin en manés). País independiente del Reino Unido, propiedad directa de la actual soberana inglesa (con gran autonomía política y económica). El gaélico manés se pierde como lengua madre en el siglo XIX, hoy sobrevive gracias a que un grupo de personas dispuestas a estudiarlo como segunda lengua.







-Gales (Cymru en galés). Oficialmente anexionado a Inglaterra desde 1284. Parlamento propio desde 1999. El britónico galés (hablado por el 20% de la población, 600.000 personas aproximadamente) es idioma oficial junto al germánico inglés. A fines del siglo XX se impuso como enseñanza obligatoria en las escuelas para alumnos de hasta 16 años.
Cymru en galés quiere decir cofrade, es decir amigo, compañero, miembro de uno misma cofradía. Curiosamente, el término inglés Welsh, Gales en castellano, deriva del sajón y significa los extranjeros o extraños.



Canción de cuna tradicional galesa





Así mismo, en la Península Ibérica, tanto Galicia como Asturias reconocen y hacen gala de su pasado celtíbero.




Los celtas y el yugo romano


Corría el año  41 de nuestra era cuando el emperador romano Calígula, famoso por su modo demencialmente abusivo de ejercer el poder, es asesinado por hombres que pertenecían a su propia guardia personal, la “guardia pretoriana”. Su tío, Claudio, un ser débil que había optado por esconderse tras una cortina mientras tal homicidio se perpetraba y que carecía de dotes militares, fue elevado al cargo de emperador por la propia milicia que, en vista de los anteriores desmanes, había decidido apoyar a un hombre que esperaban y suponían manipulable.  En el año 43  el emperador  Claudio, quien para asegurar su puesto y su cabeza tenía la imperiosa necesidad de mantener a las legiones ocupadas y, de paso,  adornar su cetro con el prestigio de una conquista, ordena la invasión  a Britania.

Emperador Claudio

La tierra de Britania no era cualquier tierra ajena. Era la tierra donde Julio César había desembarcado dos veces sin lograr  una conquista territorial efectiva (aunque sí estableció tributos de los que se ignora fueran alguna vez cobrados). La tierra en su momento famosa por sus carros de guerra, los carros de guerra britanos (cuando Roma aún carecía de ellos) y por sus barcos,  que le  sirvieran a Julio César de modelo para resultar victorioso en la guerra  civil a la que luego debió enfrentarse. Los soldados de Calígula también habían desembarcado en Britania sin resultados, aunque en este caso no se trató de un fracaso militar sino de un acto de locura: cruzado el Canal de la Mancha, Calígula ordenó a sus legionarios que en lugar de enfrentar a los celtas se dedicaran a recoger conchas de las playas que serían llevadas a Roma en honor al dios Neptuno.

 Además de estos antecedentes se debe considerar que Britania se había convertido en refugio de disidentes galos.

Aulio Plaucio, el general romano enviado por Claudio a efectivizar la conquista, se sirvió de los datos que César dejara sobre el lugar, datos que abarcaban conocimientos tanto de geografía como de meteorología  y etnografía. Estos escritos prepararon a Plaucio para soportar el terreno pantanoso y cubierto de bosques,  donde sus legiones eran sumamente vulnerables, más la oposición férrea que encontrara por parte de los pueblos celtíberos.  Caractacus (Caradawc) rey de la tribu britana de los catavellani, encabezó la resistencia.

Caractacus

Caractacus, tanto como su hermano Adminius, eran hijos del rey Cunobelino, uno de los pocos reyes britanos en enviar embajadores a Augusto en Roma y sobre el cual Shakespeare se inspirara para crear su obra CIMBELINO.
 Al declinar su salud Cunobelino decide desterrar a Adminius por ser partidario de Roma, éste busca apoyo en el  nuevo emperador Calígula dándole excusa para dirigir sus legiones a la isla, travesía que culmina en aquella famosa demente “invasión” ya comentada. 
Caractacus, partidario del druidismo, encabeza una resistencia que encuentra su derrota, luego de varias breves victorias, cuando las legiones de Claudio cruzan sorpresivamente el Támesis.

Los celtas consideraban que las aguas de sus ríos eran un medio de comunicación con sus dioses, es posible que creyesen que estos dioses no permitirían que el enemigo las atravesase  con éxito.

Luego de este primer triunfo, los romanos se asientan en la ciudad de Camulodunum  (fortaleza de Camulus en celta, actual Colchester). 



En Camulodunum se presenta Claudio a tomar posesión efectiva de las tierras. Para hacerlo más impresionante y agradar a las tropas llega con varios elefantes de guerra.  Caractacus, sin embargo, había logrado escapar hacia el este (Gales) desde donde inicia una guerra de guerrillas. Se tardará un año más en apresarlo y conducirlo a Roma. Claudio, en un acto sin precedentes, perdona la vida del caudillo enemigo quien queda en Roma junto a su familia. 
Caractacus ante Claudio

No es misericordia sino política.  Roma sería para Caractacus una jaula de oro: su vida ajustaba los lazos de las diversas alianzas pactadas en Britania. Es así como el imperio comienza a adueñarse del centro y sur de la mayor de las islas británicas, pero tardará 40 años en pacificar definitivamente la regiónSegún los “Anales del Imperio” de Tácito, esta conquista había sido escrupulosamente planeada y en el año 80 estaba concluida


Tres siglos más tarde, año 325, el Emperador Cosntantino declara al cristianismo religión de estado, y allí comenzaría otro tipo de colonización (comienza en forma de orden imperial porque los monjes llevaban ya un buen tiempo predicando en Britania) con sus presiones, amenazas, persecuciones y crímenes.  Cien años después, cuando el Imperio Romano de Occidente se tambaleaba bajo su propio peso, Britania sería la primera provincia que intentaría retomar sus antiguas costumbres.

Emperador Constantino

Como toda cultura sojuzgada, la celta ha sido objeto de manipulación, acentuada y agravada por el hecho de que  desconfiaban de la escritura, de modo que casi todo lo que sabemos de ellos nos llega a través de la palabra de sus conquistadores. Las legiones romanas habían llegado para quedarse y con el paso de los siglos, los propios celtas, especialmente las clases altas deslumbradas por el lujo y la administración romana, se despreciaron a sí mismos y procuraron disfrazar u olvidar sus orígenes adquiriendo  las costumbres, la religión y hasta la lengua de quienes los dominaban.


Desde luego hubo, en el antedicho proceso de asimilación, quienes se resistieron. La mayoría de los antiguos reyes celtas que no resultaron muertos en batalla fueron “romanizados”, pero la mayoría no son todos y a esta minoría disidente le debemos sumar las personas de clase más humilde que, ellos sí la gran mayoría, se negaban a abandonar sus tradiciones.
Además, estaban los druidas.
    Fueron los druidas y sus pequeños grupos de fieles seguidores los que, culturalmente, resistieron. Hombres y mujeres por igual, puesto que la mujer en la sociedad celta anterior a  Roma gozaba de los mismos privilegios que los hombres; podía heredar tierras, elegir marido o hacerse guerrera. De hecho, su mitología da cuenta de excelentes guerreras, diosas entrenadoras, maestras de héroes. La historia así mismo atestigua casos como por ejemplo el de Boudica, (del protocelta “boudiko” victorioso)  jefa guerrera quien en el año 63 encabeza una rebelión que destruyó Camulodunum enfrentando a la Novena Legión. De ahí que la sede administrativa romana se trasladase a Londinium (Londres).

Boudica

 Boudica es finalmente derrotada pero en honor a ella y hasta que el pueblo celta, como tal, desapareció, muchas jefas guerreras a lo largo de diferentes siglos usaron su nombre. Aclararemos que las huestes de Boudica fueron derrotadas pero a ella nunca logró apresársele. Se supone que tras su fallido intento independentista decidió poner fin a su vida envenenándose. Esta guerrera tenía dos hijas que combatieron junto a ella, la historia tampoco posee información acerca del final de las mismas, se las cree muertas en batalla. Dicha rebelión comienza cuando un obtuso dignatario romano permite la flagelación de Boudica  frente a su pueblo más la violación de las hijas.

Estas dos rebeliones comentadas, la liderada por Caractacus y la de Boudica, fueron las más célebres aunque desde luego no las únicas. Durante los siguientes cuatro siglos el territorio britano fue objeto, al igual que el resto del imperio, tanto de los avances como de las mezquindades y disputas romanas. 




Cuando, a fines del siglo V, el Imperio Romano de Occidente finalmente “cae ante los bárbaros”, otra fuerza de dominación y poder se levantaba, una fuerza que moldearía el pensamiento occidental, y en consecuencia los hechos, durante los próximos 1000 años. Estamos hablando, desde luego, de la Iglesia Cristiana

Druidas


Funciones

Consejero del rey, sacerdote, astrónomo,  médico, juez, mago, chamán,  estas eran las funciones que ejercían los druidas, quienes, según se concluye a través de la arqueología, habrían sumado a sus propios estudios los conocimientos de las culturas neolíticas que habitaron aquellas tierras. Los miembros de esta clase no estaban incluidos dentro del orden jerárquico de la sociedad: en caso de acefalía, es decir en caso de ausencia de la  autoridad tribal, ellos siempre conservaban la suya y esto resulta lógico si pensamos que su principal actividad era oficiar de “centro”, de “punto de encuentro o armonía”,  entre el mundo terrenal y el divino. Particularmente difícil misión considerando que en el politeísmo las fuerzas de los dioses pueden resultar tan cambiantes como las humanas.  Los druidas tenían un rito específico para cada actividad, lo que en el seno del pueblo se traducía en una “omnipresencia druídica” puesto que estos ritos eran los que establecían el ansiado puente hacia lo sobrenatural. Tenían su propia concepción tanto del origen del mundo como de su fin, el que preveían como un cataclismo provocado por  fuego y agua. Como jueces y legisladores marcaron pautas éticas que eran fielmente  respetadas ya que creían en la inmortalidad del alma.



Inmortalidad del alma

A este respecto (creencia en la inmortalidad del alma) es oportuno hacer algunas reflexiones.
El antiguo paganismo griego, luego romano, entendía al alma según los versos  homéricos: como una simple sombra que sobrevivía a la muerte. Esta creencia mayoritaria tuvo, desde luego, sus excepciones.  A modo de ejemplo podemos mencionar a los pitagóricos. Pitágoras (580 - 495 a C), fue un filósofo y matemático que vivió en el siglo VI a C y por lo que a nuestro tema respecta  destacaremos su creencia, y la de sus discípulos luego, en la reencarnación de las almas. 

Pïtágoras

Llegados los tiempos del comienzo del cristianismo y en la cosmopolita ciudad de Alejandría habitaba un grupo de gente culta que sentía añoranza por, según ellos suponían, una Época Dorada, una idílica y perfecta sociedad perdida. Esta añoranza los llevó a desear primero, y creer después, que en algún lugar apartado, “incontaminado” tal vez esa sociedad aún perdurara. Las por entonces remotas Islas Británicas, con sus enigmáticos druidas, entraron muy bien dentro del marco de aquel deseo.  Para mejor, puesto que esa inmortalidad del alma en la que creía el pueblo celta, aunque sin serlo, se parecía bastante a las teorías pitagóricas, se concluyó, primero, que los druidas habían sido discípulos del filósofo, para luego otorgar un mayor encanto a la idea declarando que fue Pitágoras el que había aprendido de los druidas. Si bien es cierto que se debía estudiar durante muchos años antes de alcanzar el honor de ser un druida (o una druidesa, ya que a la mujer también le estaban permitidos tales estudios) también lo es que nadie conoce a ciencia cierta qué estudiaban; ellos sólo confiaban en la enseñanza verbal y el poder romano los había declarado subversivos: los druidas realizaban sacrificios humanos, sacrificios que el imperio prohibía. Obligados a actuar en la clandestinidad, el misterio aceleró el proceso de glorificación del que ciertas élites intelectuales los habían hecho objeto.  Merlín, el gran profeta  -mago de la leyenda que nos disponemos a comentar- encarna mejor que nadie tal “gloria”. 

  Merlín (BBC) serie de televisión


Etimología, año druídico, sacralidad de los árboles, alfabeto, matanza histórica

La etimología de la palabra druida se discute: “dru – wida”, gran saber, los druidas eran entonces los muy sabios; otros lo traducen como conocedores o “sabios del roble”. De hecho el roble era su árbol sagrado. 


robledal

El muérdago, planta parásita hoy utilizada por buena parte del pueblo cristiano para adornar las fiestas navideñas y que sólo excepcionalmente se encuentra en los robles,   pasaba por ser el órgano sexual del árbol. Los druidas lo cortaban con una hoz de plata (otros dicen que de oro) operando así, simbólicamente, una castración. Al zumo de sus frutos, “semen” del muérdago, se le atribuían mágicas cualidades regenerativas. 




Luego de aquella “castración” se sacrificaban un par de toros y el pueblo se daba un festín. Dicha celebración coincidía con una de sus fiestas sagradas: Beltayne

Hogueras de Beltayne

El año druídico era lunar, constaba de 13 períodos de 28 días. Su alfabeto se denominaba Ogham. La explicación mística  para tal nombre, ya que de druidas estamos hablando, era que así se lo nombró en honor a Oghma,  dios de la oratoria y el buen entendimiento que lo habría inventado para luego legárselo a los druidas. Cada mes, con algunas subdivisiones, se relacionaba a un árbol y a cada árbol se le asignaba una letra. Lo cierto es que aún hoy, en Irlanda, cada letra se denomina con el nombre de un árbol que generalmente coincide con la antigua denominación. La tradición quiere que cuando un druida necesitaba enviarle un mensaje a otro lo hiciera con hojas de árbol ligadas por una cuerda. Cada árbol, y por consiguiente cada letra, estaba asignado a una deidad o grupo de deidades.

Se cree que del respeto religioso que los celtas tenían por los árboles llegaría hasta nosotros a través del “extraño”  hábito de “tocar madera sin patas” cuando esperamos protección hacia nuestra persona o aquellos a quienes amamos.

Escritas en este alfabeto sobreviven más de 400 inscripciones en las Islas Británicas, generalmente menciona nombres de personas y lugares, es decir que constituyen títulos de propiedad. Cuando se las encuentra sobre roca, alrededor de la misma, la lectura debe ser hecha de abajo hacia arriba y de izquierda a derecha. Cave aclarar que dichas inscripciones comienzan a “popularizarse” recién cuando el druidismo comienza a decaer.  



Existen varias hipótesis acerca de su invención. Algunos lingüistas afirman que el ogham existiría ya en el siglo V a C y luego habría sufrido (o enriquecido, según deseemos pensarlo) influencias del griego y del latín y que cuando Julio César llega a las Galias  los druidas se habrían comunicado en latín por temor a que su alfabeto sagrado llegara a manos profanas y enemigas.
Si bien Julio César habla de un archidruida que sería el jefe de todos, la flexible trama social de los celtas hace a los historiadores suponer que este “Gran Romano” habría llegado  una conclusión equivocada.
No cabe lugar a dudas sobre la importancia que a instancias de los druidas el pueblo celta asignó a sus árboles, lo que luego motivó la tala por parte de las autoridades latinas como objetivos militares primero  y de persecución religiosa después.
Como ejemplo de ambos citaremos a la isla de Mona (denominación romana) actual Anglesey. Mona era considerada un santuario (reducto para los romanos) druídico por sus robledales. En el año 60 el general Suetonio Paulino atacó a la isla, druidas y no druidas, mujeres y niños. No bastándole con esta matanza también quemó los árboles.

Isla Anglesey

Los druidas oficiaban sus ritos en bosques, cavernas o en los círculos megalíticos que hemos comentado. Se sabe que para la instrucción o noviciado los druidas contaban con modestos establecimientos denominados bangor, la cristiandad se apuró en hacer monasterios de ellos.

Conclusión

En las civilizaciones antiguas, esta suma que unía en un solo hombre al científico con el sacerdote, que además hacía las veces de hechicero, daba por resultado una figura que a los ojos del pueblo era tanto o más respetado que los reyes. A las funciones antes mencionadas habría que agregar una que, tal vez, haya significado la salvación de la cultura celta para la posteridad: entre los conocimientos que los druidas transmitían oralmente a sus aprendices o grupo de iniciados, incluían historia; luego los bardos, es decir los poetas, se encargarían de versificarla para su memorización.

CELTAS en las islas británicas


Población indígena, olas de inmigración, lenguas

Las Islas Británicas estuvieron ocupadas por una población indígena pre indoeuropea. Pueblos compuestos por gente baja, corpulenta y morena, se les cree descendientes de íberos o eúskaros. Cuando los celtas llegan a las islas, aquellos habitantes desconocidos para la historia se repliegan para luego disolverse en el seno de sus conquistadores.  Excepto los pictos, de quienes supieron tanto los celtas como la historia.
Los antiguos pictos estaban  ubicados en lo que luego los celtas denominaron Caledonia (de “kalet”, duro en britón) antiguo nombre que a su turno tomaron los romanos para designar a la tierra que ahora denominamos Escocia (los pictos ocupaban el centro y norte de dicha nación). Desconocemos el nombre con el que se autodesignaban, como “pictos” los bautizó Eumenio (secretario del emperador romano Constancio Cloro, probablemente nacido en el 260) y significa pintados. Su origen es desconocido y su lengua no era ni celta ni indoeuropea.          
Alrededor del siglo VI a C. llegan los primeros celtas a las islas. Eran los gaélicos. Altos, pelirrojos, de buena musculatura. Es entonces cuando los aborígenes que antes mencionábamos se ven confinados a ocupar las tierras altas de Gales y Escocia.


Casa celta en la actual Gales

El grupo de pueblos celtas que nombramos como britanos (aunque se denominaban a sí mismos de muy diversas formas) compartían el dialecto britónico (similar al latín primitivo) de modo que en estas páginas los generalizaremos denominándolos britanos o britones. Éstos arriban a las islas en el siglo V a C y se trata del mismo grupo étnico y linguístico que invade Asia Menor después de la muerte de Alejandro Magno, los mismos que saquean Roma y Delfos. Excelentes guerreros de estatura mediana y cabellos castaños. Tenían, como ya mencionamos, la costumbre de tatuar su cuerpo con figuras azules las que elegían según sus creencias y  casta.
Alrededor de doscientos años después llegan a la actual Inglaterra la penúltima oleada de inmigrantes celtas, los belgas, quienes se establecen en el sur de la isla. Este grupo, de cabellos rubios y nariz aguileña, a su vez desplazan a los britanos, junto a sus siervos gaélicos y aborígenes, hacia Cornualles y Gales.
En el siglo I a C muchos de los britones que ocupaban la Bretaña francesa huyen hacia las islas procurando poner distancia respecto de las tropas comandadas por César. Última oleada de inmigrantes celtas. Se discute si a estas alturas de los acontecimientos los pictos no compartirían el idioma britano, aunque su alfarería y monumentos siempre difirieron.
En Irlanda y la isla de Man  estaban, como ya hemos dicho,  asentados celtas que hablaban otro dialecto, la lengua goidélica, es decir los celtas gaélicos.

 Las Islas Británicas más la Bretaña francesa constituyen el único lugar que conservó las lenguas celtas, a saber:
-Goidélica. Dio origen a: 
la lengua que se habló en Irlanda y el actual irlandés (gaélico irlandés o gaeilge) 
la lengua que se habló en Escocia, territorio invadido por los celtas irlandeses en el siglo VI y el actual escocés (el gáidhlig) y
la lengua que se habló en la Isla de Man y el actual manés (el manx)
-Britónica, origina la lengua britona, lengua utilizada a lo largo de todo el territorio de la isla mayor del archipiélago excepto Escocia. A su vez se subdivide en
la lengua que se habló en Gales (y el actual galés galés o cymraeg)
en Cornualles  (córnico o kernewek )
y Cumbria (cúmbrico, idioma hablado al norte de Inglaterra y sur de Escocia, extinto en el siglo XII con la incorporación del reino de Strthclyde al reino de Escocia. Aún no se disponen de datos suficientes para saber con certeza si debe considerarse como idioma independiente o dialecto galés).
el bretón (brezhonek) hablado en la actual Bretaña francesa, es también una lengua que trajeron los britanos cuando escapaban de las hordas sajonas que asolaron la actual Inglaterra.





This map shows
   the core Hallstatt territory, expansion before 500 BC
   maximum Celtic expansion by the 270s BC
   Lusitanian area of Iberia, "Celticity" uncertain
   the boundaries of the six commonly-recognized 'Celtic nations', which remained Celtic speaking throughout the Middle Ages (viz.Brittany, Wales, Cornwall, Isle of Man, Ireland, Scotland)
   areas that remain Celtic-speaking today


Stonhenge

Con el objetivo de evitar dudas o confusiones aclararemos desde ya que el mundialmente famoso círculo megalítico (crómlech, grandes piedras dispuestas en forma circular a elíptica) que se ubica en el actual territorio de Inglaterra denominado Stonehenge, patrimonio de la humanidad, así como otras grandes estructuras de piedra diseminadas en la Europa que va desde el Mediterráneo al Atlántico, no fueron erigidas por los celtas sino por habitantes aborígenes posiblemente desaparecidos mucho tiempo antes del arribo celtíbero y de los cuales no tenemos conocimiento. Stonehenge, cuyas piedras más antiguas están datadas en el año 3000 a C,   tiene su parte en la gran saga artúrica como veremos más adelante.





Vida cotidiana, guerra cotidiana
Estratificación social

   La vida cotidiana de los celtas en las islas, antes de los romanos, corresponde al período denominado “La Tene”.

  Por mantenernos coherentes con la anunciada brevedad de la presente bitácora nos vemos obligados a dejar de lado, a menos que la leyendo que nos ocupa lo imponga, el estudio de su compleja y riquísima mitología; limitándonos a señalar que conservaron, en forma de mito, la imagen de una sociedad ideal pero vivían como prósperos ganaderos. Esta paradoja se puede completar agregando a lo dicho que admiraban la cultura pero guerreaban por el simple gusto de hacerlo, actividad que resolvían en el mayor desorden. Estas cualidades dieron al mundo antiguo guerreros excelentes pero incautos que se enemistaban a la menor provocación.
   Para dar una idea del valor que acunaba el corazón de este pueblo podemos citar al geógrafo e  historiador griego Pausanias (siglo II d C)
 “Combaten con la desesperación del jabalí mal herido, que aún teniendo el cuerpo cubierto de saetas sigue buscando a su enemigo. Pero llegan a más, pues si se les ha clavado una lanza, que a otros les hubiera forzado a permanecer en el suelo aullando de dolor, ellos la arrancan de su cuerpo y con la misma arremeten contra sus rivales. Ni las hachas, ni las espadas, ni el fuego, los fuerzan a retroceder. La ciega cólera jamás les abandona si todavía les quedan fuerzas. Los he visto incorporarse en la agonía, intentar seguir peleando y, luego, morir de pie.”*
Para presentarse en batalla se lavaban el pelo  con cal doblando las puntas hacia arriba, seguramente evitaban de ese modo que los rizos impidieran una buena visión. Se pelaban todo el cuerpo aunque permitían que el bigote les tapara la boca. Combatían en carros, uno dirigía los caballos y otro tiraba dardos o despellejaba cabezas. Esta forma de combatir era temida por los enemigo. Para los jefes estaba reservado el uso de una joya denominada torc o torques, especie de gargantilla de oro o plata que se habría por delante  rematadas en cabezas de animales que siempre se habrían labrado en igual material.



Las mujeres trenzaban su cabello a veces recogiéndolo en elaborados arreglos. Se maquillaban cejas y mejillas, sentían agrado por el exceso de adornos; al tintineo de collares torques y brazaletes que anunciaban su llegada, le sumaban el de las campanillas que cosían al borde de sus túnicas sobre las que vestían capas bordadas con dibujos geométricos de colores llamativos.  Aquéllas que podían permitírselo utilizaban para estos menesteres hilos de plata u oro.

Los banquetes celtas también dieron que hablar a los romanos. La casa del jefe era el lugar de reunión y además del pueblo al que gobernaba  estaba invitado cualquier extranjero que acertase a pasar. Incluía todo tipo de carnes, animales domésticos o de caza, que se consumían acompañadas con vino y cerveza de trigo y miel. Bebían de una misma copa y comían valiéndose de sus manos, sentados en el suelo, que era de tierra, sobre pieles; por tal motivo las mesas eran tablones apenas levantados del piso. Se ubicaban por orden jerárquico en diferentes cubículos y en círculo. Los criados se encargaban del servicio mientras los bardos cantaban canciones que recordaban los amores trágicos y la valentía  de sus héroes. No era extraño que tales banquetes terminaran en una disputa que llevase a sus contrincantes a tomar las armas para trabarse en una lucha a muerte. Estas fiestas continuaban durante varios días.

Los celtas estaban divididos en clanes llamados “fine”, dirigidos por un tipo de rey que se podría denominar tribal, integrados por agricultores, comerciantes, finos artesanos y muy buenos guerreros. Cada clan, fuertemente cohesionado por sólidos vínculos familiares y territoriales, tomaba sus propias decisiones, cada rey de estos clanes, o sus representantes, sólo se reunía en asamblea con sus pares en forma esporádica, lo que dio por resultado un sistema de clanes independientes e incluso antagonistas en ocasiones. Al no tener ciudades-estado, al estilo de Atenas, Corinto, o la propia Roma en su momento, no supieron, o no pudieron, cohesionarse a tiempo para resistir al invasor.

 A la reunión de varios clanes se la llamaba “tuath”, el pueblo, gobernado por lo que ellos denominaban “alto rey” para diferenciarlo de los reyezuelos tribales.
Los reyes no eran soberanos: no detentaban un poder total; su jefatura era  militar y, a la hora de negociar con otras tribus, diplomática. Cada súbdito estaba obligado a pagar un tributo a su señor que le era devuelto en forma de tierra o ganado. El súbdito obtenía protección de su rey y éste colaboración en hombres y armas en caso de contienda bélica.
Se consideraba “familia real” a todos los descendientes de un mismo bisabuelo, entre ellos, los miembros de la nobleza, elegían un nuevo rey. Este sistema llevó a incontables matanzas familiares. Sea como fuera, se suponía que el nuevo rey detentaba el poder por elección divina, motivo por el cual la asunción del cargo se llevaba a cavo a través de un  ritual sagrado. Debía ser  físicamente perfecto (sin mutilaciones o el padecimiento  de alguna enfermedad crónica) ya que su salud representaba la buena disposición de los dioses y por consiguiente, la prosperidad de su pueblo. Esta creencia está en la base de su mitología y es uno de los nudos simbólicos de la leyenda artúrica, el santo grial, como veremos más adelante.
El orden social era de gran fluidez siendo los intelectuales, en razón de sus conocimientos, el único grupo estable. La cúspide de la pirámide de éste la constituían, sin duda alguna, los druidas. Merecida cúspide, puesto que tomaba muchos años (se supone que veinte) de laboriosa preparación acceder a ella.
En cuanto al nombre con el que según su función cada miembro  se distinguía, los estudiosos no se ponen de acuerdo. Ofreceremos a continuación las dos clasificaciones más comunes.


Primera clasificación (de arriba hacia abajo)
a)    Druidas
b)    Filid o profetas (la inquebrantable fe que el pueblo poseía en aquellos y éstos  fue de vital importancia en la creación del personaje Merlín, contracara de Arturo y casi podríamos decir coprotagonista de nuestra leyenda)
c)    Bardos: poetas encargados de mantener  viva la historia, tanto real como mítica, a través de su versificación y canto.  

Segunda clasificación: todo el grupo intelectual se denominaría Filid (sacerdotes) y formaría parte de una escalera de instrucción que se diferenciarían a simple vista por el color de su vestimenta (de arriba hacia abajo)
a)    Druidas –túnica blanca
b)    Vates o profetas –túnica roja, augures e historiadores encargados de transmitir este conocimiento a los poetas.
c)    Bardos –túnica azul, poetas. Además de lo ya comentado habrían tenido la libertad de alabar o criticar, según sus propias opiniones, las actitudes de la nobleza.  


La importancia jerárquica de los artesanos dependía de ellos mismos, es decir de la maestría que fuesen capaces de desarrollar en el ejercicio de su arte. Aunque es posible que los herreros, no solo porque hicieran las armas sino porque su antigua religión otorgaba en carácter mágico al oficio, también ocupasen un lugar alto y estable en el orden social.



Los guerreros, contrariamente a lo que se creería, no constituían un grupo estable. Cazaban y guerreaban al lado del rey pero podían, fácilmente, caer en desgracia. Su prestigio dependía de su nivel económico. Así como los guerreros pagaban tributo al rey, los agricultores pagaban tributo a sus señores guerreros. La estructura económica y social siempre era la misma: el señor otorgaba tierra y ganado para que el “cliente” trabajase con ellos. Estos clientes podían ser hombres libres o vasallos. El hombre libre celebraba un contrato con su señor que al finalizar lo haría acreedor de parte de ese  ganado y tierra trabajada, pudiendo renovar  contrato con el mismo señor o con otro. Generalmente el tributo se pagaba con materia elaborada, cerveza por ejemplo. Tanto  el señor guerrero como el hombre libre podían celebrar contrato con un cliente vasallo. Éste también obtenía tierra y ganado para su trabajo y sustento pero éstos jamás pasaban a su propiedad. Estaban obligados a construir las fortificaciones de su señor y su tributo se pagaba en materia prima, mijo por ejemplo.



De acuerdo a las costumbres celtas cada hombre tenía un valor económico estipulado de antemano en concordancia al lugar jerárquico que ocupara en la sociedad denominado Precio de Honor (esta costumbre perduró en las islas a lo largo de buena parte de la Edad Media).  En el caso del vasallo, su señor, al establecer el contrato, le pagaba, en todo o en parte su Precio de Honor, si alguien lo injuriaba o mataba, era el señor quien cobraría tal cantidad.  Al finalizar el contrato, si el vasallo deseaba pasar a trabajar con otro señor debía restituirle su Precio de Honor, lo que en las condiciones que vivía era prácticamente imposible, por lo tanto la dependencia del vasallo con su señor duraba hasta la muerte.
En el último escalón social estaban los esclavos, si es que puede considerarse que en verdad estaban en alguna parte. Cautivos de otras tribus e indeseables de la propia, les estaba prohibido poseer tierra o familia y eran utilizados como medio de pago. 
Como se puede apreciar la sociedad celta estaba fuertemente estratificada  con base en la familia, por este motivo una buena educación en la niñez se consideraba  esencial. El sistema utilizado era la adopción. Cada niño o niña era retirado de la casa de sus padres de sangre alrededor de los siete años, e introducidos en la de sus padres por adopción, éstos, elegidos dentro de la familia o los amigos porque su situación económica podía permitírselo, sólo recibían una retribución, generalmente en ganado, cuando el caso era que los padres de sangre podían permitírselo. Inmediatamente comenzaba la instrucción para que el futuro adulto se desempeñara dentro de la tribu conforme a lo que de él se esperaba. Las hijas de los agricultores aprendían a realizar las tareas que la esposa de un agricultor necesitaría saber, del igual modo se procedía con las hijas de los nobles. A todos los varones se les impartía lecciones que hacen a la actividad física, pero sólo los hijos de los nobles aprendían a manejar armas.       




 Lamentablemente para ellos, los celtas sólo defendían la tierra que pisaban y cultivaban, jamás se consideraron una nación ni tuvieron,  por consiguiente, visión de imperio, más aún, en épocas de Julio César y ante rencillas internas, algunos clanes no dudaron en aceptar la “ayuda” de Roma que, astutamente, terminó por absorberlos a todos.

*Abel Raúl Brozzi Los Celtas una realidad histórica mitificada, Ed. Pluma y Papel, 2007, pg 25